Manejo de conductas disociadoras en facilitación

En este artículo la autora comparte algunas reflexiones y recomendaciones sobre cómo actuar frente a conductas disociadoras de los participantes en reuniones y/o talleres, a partir de su experiencia a lo largo de casi 30 años de desempeño como facilitadora.

El término de “conductas disociadoras” hace referencia a comportamientos de uno o varios miembros de un grupo, durante una reunión o taller, que afectan de manera negativa el ambiente de trabajo, la cohesión del grupo, el bienestar de los participantes, el desarrollo de las actividades previstas y con frecuencia, el logro de los objetivos establecidos.


La variedad de comportamientos disruptivos que pueden asumir los participantes, tanto en eventos presenciales como en los virtuales, es muy amplia. Algunos de los más frecuentes son: buscar protagonismo todo el tiempo, buscar dominar o dirigir al grupo, hacer comentarios negativos repetidamente, refutar todo al facilitador/a y/o a los demás participantes, mostrarse como “experto en todo”, interrumpir constantemente, con conversaciones paralelas o ruidos e intentar reiteradamente discutir asuntos que no tienen nada que ver con el proceso.


A partir de mi propia experiencia de casi 30 años como facilitadora, considero que la mejor manera de “manejar” las conductas disociadoras es prevenirlas y creo que esto puede lograrse mediante:

  • La creación de un ambiente seguro y una buena relación con el grupo. Para esto, considero importante: presentarse como un facilitador/a y no como “el/la experto”; proponer el taller como un espacio de construcción colectiva; mostrar empatía y respeto por todos; saber “leer”, conducir e integrar al grupo y facilitar el desarrollo de sinergias.
  • El esclarecimiento de las expectativas de las personas sobre el trabajo a realizar y su grado de correspondencia con los objetivos y diseño del taller.
  • La definición con el grupo de metas claras y concretas, que le den un sentido al evento y promuevan la participación activa de todos para alcanzarlas.
  • La construcción de “reglas del juego” claras y velar porque se acepten y se cumplan.
  • La claridad sobre el rol del facilitador, para evitar que algunos participantes esperen de él o ella intervenciones diferentes a la facilitación del proceso, como por ejemplo, que les dé las soluciones a sus problemas.
  • La investigación previa, y el manejo apropiado desde el diseño y durante el evento, de posibles “agendas ocultas”, o de dificultades particulares en la situación del grupo, y/o en las relaciones entre sus miembros.
  • La realización de actividades que permitan “romper el hielo”, o disminuir la tensión en ciertos momentos para evitar posibles resistencias o temores, generar un ambiente seguro y facilitar la participación de todos.


Si no ha sido efectiva la prevención y se presentan conductas disociadoras, es preciso comenzar por entender el origen de éstas. Como ya se dijo, la actitud del facilitador/a tiene un gran impacto sobre el grupo y por ello debe preguntarse a sí mismo si está haciendo -o dejando de hacer- algo que contribuya o genere estos comportamientos. Por ejemplo: ¿Estoy hablando demasiado, o tratando de sentirme importante? – ¿Puede el grupo sentirse amenazado por mí de alguna manera? – ¿Uso un estilo de facilitación y/o una metodología inadecuados para el grupo? – ¿Está ocurriendo en el grupo algo que yo no esté percibiendo? – ¿Estoy consciente de cómo me impactan estos comportamientos y reacciono apropiadamente frente a ellos?


La respuesta honesta a estas preguntas ofrecerá al facilitador/a excelentes elementos para propiciar cambios positivos en las conductas de los participantes al cambiar él/ella mismo las suyas.


Por último, también suelen ser útiles estrategias como: agradecer y re-enmarcar la participación del “protagonista”; pedir una colaboración especial de parte de esa persona; hablar en privado con ella/él; hacer silencio ante las interrupciones; estimular la participación de otras personas; asignar trabajos en parejas o pequeños grupos y recordar las “reglas del juego” en forma amable y firme.

Ximena Combariza Echeverri
Psicóloga, MSc en Recursos Humanos, facilitadora certificada, docente y consultora organizacional en temas de desarrollo humano. Socia fundadora de ALFA.
Presidenta de Global Facilitators Serving Communities – GFSC.


Datos de contacto y redes

Dirección: Carrera 7A No. 151-56, Apartamento 301, Bogotá, Colombia
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Correo: ximena.combariza@outlook.com
Linkedin: Ximena Combariza Echeverri

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2 comentarios en «Manejo de conductas disociadoras en facilitación»

  1. Un tema de los facilitadores (as) tenemos que abordar en cada proceso grupal y tus aportes en este articulo son de mucha ayuda para tenerlos presentes en las sesiones de facilitacion,
    Gracias Ximena por tu articulo
    Susana
    25/05/21

    Responder

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